viernes, 11 de abril de 2014

Homenaje al Niño de Mula. Parte 1.

 Desde hace unos meses, tengo todo tipo de sueños y en todos aparece El Niño de Mula, que viene a ser una figura de Jesús con 4 o 5 años, que da mucha grima y que parece un personaje sacado del Final Fantasy reconvertido al cristianismo. Supongo que aparece últimamente por el ansia que tengo de que llegue semana santa. Estoy deseando ver en las noticias a la gente llorando porque ha llovido otro año más y no pueden sacar sus pasos de semana santa hechos en madera. ¿A nadie se le ha ocurrido crear imagenes religiosas en acero inoxidable? Sin pintar ni nada, que den el aspecto de ser algo fuera de este mundo, una especie de Terminator de la religión que viene del pasado para salvarnos. Señoras y señores cristianos: Renovarse o llorar. 



Bueno, a lo que importa, que este es el primer sueño en el que el Niño de Mula apareció. Disfrutad de él.

Encontré el iphone que me robaron hace dos años dentro de una secadora en el mediamarkt. Ahí estaba, con todos mis mensajes, el mismo registro de llamadas. La batería casi gastada, como cuando me lo robaron a puñetazos. Empezó a sangrarme la nariz. Busqué el puesto de información para preguntar sobre esa secadora. El dependiente me miró de arriba a abajo. Yo hice lo propio para no ser menos. Se llamaba Juan José. 

Él me dijo: "Mañana es martes en todo el mundo". Mañana era domingo, pero bueno.

Miró hacia mi abdomen. Seguí su mirada y vi como sacaba de mi torso la hoja de la navaja que sostenía en su mano.  No me dolió nada. Después se arrodilló frente a mí y ahuecó las manos como esperando coger algo. De la herida salieron 3 huevos además de una buena dosis de sangre. Sentí un dolor espantoso, pero una vez salieron todos ya no sentía nada. Solo alivio. 

Me pidió que le siguiera a la sección de cocinas. Encendió una vitro y rompió los 3 huevos dentro de la sartén que había de muestra. Me dijo que esperara. Me dio un trapo para tapar la herida. Le vi pasearse por la sección de tarjetas de memoria. Vino con al menos 6 tarjetas SD. Rompió los blisters y echó las tarjetas a la sartén. Hizo una tortilla con ellas. Tenía grumos oscuros, algunos por las tarjetas y otros por la sangre que cayó de las cáscaras. 

Empezó a comerse la tortilla. Yo estaba desconcertado. No me apetecía probarla porque tenía que estar, como mínimo, asquerosa, y porque no le había echado sal, pero eran mis huevos, o al menos habían salido de mi abdómen. Quise acercarme a él para que me explicara qué estaba ocurriendo. Me echó el aliento y de su boca salió pura niebla. 

Dijo: "Ni se te ocurra tocarme, hijo de puta." 

Yo siempre había tenido dudas sobre el pasado profesional de mi madre. La prostitución puede haber pagado mis estudios y los de mis otros 5 hermanos, así que nunca la condené por ello. Ahora hay tantas fisioterapeutas madres solteras...  La cosa es que ese tipo podía saberlo todo sobre mí o tan solo insultarme con la palabra más utilizada por ese tipo de guionista que gusta de imitar a Tarantino, pero con desastrosos resultados.

Cuando intenté acercarme a él por segunda vez me empujó y se rajó el cuello. Echó a correr hacia la secadora. La programó para tejidos delicados y se metió dentro con la facilidad del que se mete en un coche. Intenté abrir la secadora, pero la puerta estaba bloqueada. Todas las secadoras nuevas lo llevan. Hasta que no acaba el programa no puedes abrirla. Me parece una prestación decente aunque ahora me jodía un poco. También estaba la opción de desconectarla y abrir, pero lo mismo la liaba al interrumpir el programa a medias.

Esperé mirando en el contenedor de discos baratos. De entre 3 y 6 euros. Si lo piensas, esos contenedores están hechos para grandes cantantes que decidieron emprender su carrera en solitario al margen del grupo que les hizo famosos. Sting, Mick Jagger, John Lennon, Paul Simon, Rod Stewart, Brandon Flowers, Richard Ashcroft, Justin Timberlake y el de Café Quijano.

Al rato me acerqué y ya estaba acabando. Me di cuenta de que mi herida en el torso ya no sangraba. Parecía estar curada hace años. Era una buena cicatriz, pero ya no sangraba. Al abrir la secadora me encontré un bebé recién nacido con una cicatriz en el cuello de aspecto similar a la mía. El bebé estaba  envuelto en sangre y junto a él estaba el uniforme de Mediamarkt de Juan José limpio, seco y doblado. 

En cuanto el bebé empezó a llorar la gente me miró. No sabía ni qué hacer ni qué decir. Me lo eché encima para justificar el manchurrón de sangre de mi camisa y empecé a pedir ayuda. Improvisé una trola de campeonato en plan: "he visto a una chica dejarlo ahí dentro."

Vino el encargado y le encasqueté el bebé. Ya no quería saber nada más del tema. Soy un tío de pueblo que ni crea problemas ni los busca, así que no indagué como todos esos gilipollas que se creen que pueden salvar el mundo y fui a la sección de accesorios para móviles para buscar una funda del iphone, que era lo que iba a comprar justo cuando me lo arrebataron a hostias hace dos años. 

En la caja estaba atendiendo alguien que me resultaba familiar. Diría que fue el tío que me robó el móvil, pero creo que sería demasiada coincidencia, además, ese día ya estaba demasiado saturado y no pensaba con claridad. Llevaba un colgante de El Niño de Mula, algo muy garrulo para alguien que no está haciendo la comunión y tiene una tía con tan mala hostia que le ha regalado ese trozo de oro con forma de niño Jesús en vez de la puta videoconsola que llevaba meses pidiendo. Me miró la camisa y el iphone que sostenía. "Eres el de la secadora, ¿no?" Asentí. "¿Y mañana qué día es?"

"Mañana es martes en todo el mundo". En realidad era domingo. Os lo juro por el niño de Mula que colgaba de su cuello.

No me cobró la funda, pero me pidió el número de cuenta bancaria. Suerte que lo llevaba apuntado en el iphone. La verdad es que no sé por qué se lo di. Me dejé llevar por la euforia de no pagar.

No sé qué pasó con Juan José, por qué razón apareció allí mi móvil y por qué me pidieron la cuenta bancaria, pero mi vida cambió con ello. Desde ese mismo día recibía cada mes 846 euros a nombre de Juan José en mi cuenta. 
 
Por cierto, probé la tortilla antes de irme y no estaba mala, solo rara.

miércoles, 20 de noviembre de 2013

Nuevas Rufles sabor Malú




Matutano, en su incansable e idiota carrera por sacar nuevos sabores, ha sorprendido a propios y extraños con su nuevo sabor: Malú. 

La cantante malagueña ha sido la elegida para una campaña comercial que sin duda beneficiará a ambos. "El hecho de compartir estanterías con snacks míticos como los pelotazos, Lays receta campesina o las nuevas de Angry Birds es todo un honor, aunque, pidiéndole perdón de antemano a Jose Luis (portavoz de Matutano) he de admitir que mi snack favorito de siempre ha sido los Risketos. Eso sí, en casa aún conservo mi colección de Chiquitazos. Es uno de mis tesoros. 

Mucho se ha especulado sobre la elección de Malú por encima de otras candidatas como Paulina Rubio o Pastora Soler. El portavoz de Matutano fue muy claro con esto. 

"No voy a negar que manejaramos otras opciones, pero Malú siempre fue nuestra primera elección. Hace unos meses, los lectores de la revista Canibal la eligieron por goleada en la encuesta de cantante pop española más comestible, seguida de Rosa, pero en la época de OT y la cantautora canaria Rosana. Es evidente que los lectores, con estas otras dos candidatas, apostaban más por la cantidad que por la calidad. 

Nosotros apostamos por Malú, pero también había que tener alguna bala en la recámara por si por algún casual, ella no aceptaba. Vuestras fuentes no se equivocan. Sondeamos las opciones de Paulina Rubio y Pastora Soler. 

En el caso de Pastora hubo un problema de target. Pastora levanta pasiones, sobre todo, entre la tercera edad, les vuelve locos, pero nosotros ya teníamos previsto un producto para este estrato de la sociedad. Así que aprovecho para avanzar el nombre de nuestras nuevas Lays: Consomé."

Jorge Valverde, de Elpais. ¿Ha influenciado el sabor de Pastora en estas Lays?

"La verdad es que sí, porque Pastora es muy salá y eso nos llevó a confeccionar un buen consomé con muestras celulares de su fémur"

¿Hablamos entonces de una nueva línea de sabores inspiradas en estrellas del pop español?

"Ese es un tema en el que no vamos a profundizar por ahora. Hoy es el día de Malú"

Íñigo Armenteros del ABC. ¿Podría explicar por qué no se decantaron finalmente por Paulina Rubio, abriendo mercado a latinoamérica? 

Sencillamente, no queríamos imprimir nuestras bolsas con la foto de un putón. ¿Más preguntas?

Sergio Mora para La Vanguardia. Matutano y Pepsi forman parte de la misma compañía. ¿Tiene alguna relación este anuncio con la nueva línea de refrescos Pepsi Iglesias, inspirados en la figura de Julio Iglesias? Según fuentes cercanas a la familia se habla de varios de snacks como los Enrichetos o los Julio José de queso. 

"Como he dicho antes, hoy no es el día idóneo para hablar de ello. Hoy es el día de Malú, así que hablemos de ella.

Roberto Álvarez de la Gaceta. ¿Qué sabor tiene Malú?

"Bueno, la tenemos aquí, así que lo mejor será que ella nos lo cuente."

"La gente de Matutano ha sido muy atenta. Han estado día y noche junto a mí. Han captado mi esencia como persona y como profesional y lo han plasmado de forma casi mágica en este snack, que con mi nombre, mi cara y todo mi cariño os llega a vuestras casas."

Gracias Malú, por ese testimonio, pero querríamos saber a qué sabe el snack en sí.

Mmmm... basura de tres días.

miércoles, 30 de octubre de 2013

Tengo un amigo. Capítulo 2.

Hoy mi amigo Rest me ha escrito él directamente esto, cosa que agradezco:

"Hoy ha venido al restaurante la pareja más rara que he visto en mi vida. Estaba formada por un hombre que parecía ir a cámara lenta al más puro estilo de películas de acción orientales o Matrix. Para que os hagáis una idea es como darle al botón de avance lento en el DVD. 

La cosa es que estaban ellos dos solos en el restaurante. Podía verle moviéndose tan lentamente que empezaba a ponerme nervioso. Junto a él iba su novia, mujer o Dios sabe qué. Lo único que tenía claro es que ella, en eso de ser raro, le ganaba por goleada. Como ella se movía más rápido que él, es decir, como cualquier persona normal, se apalancó en la caja mucho antes. Ojala no hubiera pasado eso, ya que ella iba abrazada a una garrafa de agua cortada por la mitad y metida en una bolsa. Cada 3 segundos escupía dentro. Verla era desagradable, pero peor era escucharla. 

Amigo Daniel, imagínate ver al tipo ese recorriendo el restaurante durante 17 minutos de reloj reales, mientras su chica estaba escupiendo en una garrafa cada 3 segundos. Para pegarse un tiro. Para colmo, cuando el señor llegó a la caja, se le había olvidado el postre. Como no seguir con mi amargura, me ofrecí voluntario para traérselo. Cualquier cosa por no tener que escuchar un sólo escupitajo más. 

Cuando ya pensaba que me había librado de ellos para siempre, el tipo se quejaba del precio del vaso de refresco y quería anularlo, porque quería beber de la botella grande de agua que su chica llevaba en el bolso. Tenía que haberle invitado a beber de la garrafa que llevaba bajo el brazo, a ver qué me decía.

Finalmente acabé de tomarle nota con sus anulaciones pertinentes, no si antes dejarles un recadito. Adivina a quién "se le cayó por error" la tarjeta de crédito del señor dentro de la media garrafa de la chica. Pues eso, que me encanta mi trabajo."

martes, 29 de octubre de 2013

NUEVA SECCIÓN: Tengo un amigo. Capítulo 1.

Muy buenas de nuevo, mis gordicos. He estado ausente durante un tiempo. Ya sabéis, ¿no? Mucho trabajo atrasado, compromisos. Vamos, que me descargué el Plantas contra Zombies 2 en la tablet y no he hecho otra cosa más que jugar como un idiota. Pero bueno, peores son los que juegan al Pet Rescue Saga. Yo no tengo que ir mendigando vidas por las redes sociales ni posteando cada nivel que he superado. Además, alguien les tiene que decir que es igual que el Candy Crush, pero con perros por ahí en medio. Se han calentado la cabeza los creadores una barbaridad.

Bueno, a lo que iba. Retomo mi actividad por aquí con una nueva sección. En ella iré contando cosas que le pasan a un amigo mío que tengo. Trabaja en el restaurante de una tienda de muebles y a veces me cuenta sus historias. Algunas de ellas muy dignas de registrarse para la posteridad, y eso quiero hacer.

Vamos a llamar a mi amigo Rest. Porque trabaja en un restaurante y porque si lo lees muy rápido parece que está diciendo Rex, como el perro policía de esa serie coproducción austriaco alemana y demás países que deberían dedicarse solo a producir porno y menos series policíacas de mierda y películas para la sobremesa de Antena 3.

Bueno, resulta de Rest estaba el otro día atendiendo en caja a los clientes. Era el turno de dos mujeres de mediana edad. Rest, al ver lo que llevaban en sus bandejas les preguntó si su intención era hacer un menú de los que aparecían anunciados en los carteles. Afirmativo. Entonces Rest le indicó a una de ellas que si quería hacer menú tenía que cambiar el gran plato de ensalada que llevaba por un pequeño bol. La mujer le miró indignada y dijo que eso no podía ser. Rest le señaló el cartel para que ella viera que estaba equivocada. Tras esa breve aclaración, la mujer se dirigió al buffet de ensaladas y cogió un plato. Luego volvió a caja y comenzó el show. Esa mujer empezó a coger con las manos toda la ensalada que llenaba el plato y la empezó a meter a presión en el bol. Sus manos estaban chorreando líquido de los champiñones y de remolacha. Cogía ensalada y la empujaba en ese pequeño bol. Todo ello sin dejar de mirar fíjamente a los ojos con tono desafiante al pobre Rest. La amiga le reía la gracia. Eran dos buenas gamberras, si señor.

Rest, que ese día no estaba para que le tocaran los cojones. Bueno, rectifico, a Rest, así de primeras, no le apetece que se los toquen nunca. Rest mantuvo la mirada de esa mujer y le dijo: ¿Eso lo hace en casa? ¿Lo hace delante de sus hijos, ehh, tiene usted hijos?

La mujer frenó en seco su manualidad vegetal y respondió con un apagado "no" mientras agachaba la cabeza y se dirigía de nuevo al buffet de ensaladas. Rest le dijo desde la caja "¡No me extraña que no los tenga, con ese comportamiento..."

La amiga se acercó de forma cauta a Rest y le dijo que ella no podía tener hijos. Rest se sintió fatal en ese momento. La había cagado completamente. Miró hacia el buffet para ver si la mujer se encontraba bien tras el encontronazo. Se la encontró golpeando el bol contra la mesa y explicando en voz alta que le estaban humillando esa mañana allí. Rest se sentía fatal por todo lo ocurrido y tuvo una gran idea para enmendar su error. Rápidamente se puso a ello.

Ni corto ni perezoso, Rest agarró el teléfono a su disposición en la zona de cajas y llamó a seguridad. Le dijo que habían dos mujeres provocando un altercado y que se las tenían que llevar cuanto antes. Cuando seguridad apareció, la mujer se puso más nerviosa todavía. Rest hizo un gesto con la cabeza para indicar que era ella. La amiga entonces miró a los ojos a Rest y él pudo leer un claro "Eres un hijodeputa" en sus labios. Rest, que estaba en racha, indicó a seguridad que esta era la segunda mujer problemática de la que había hablado por teléfono. 

El silencio se hizo y entonces fue cuando Rest supo de verdad que había hecho lo correcto.  Pero eso no fue todo, ya que miró su reloj y vió que le quedaban solo 5 minutos para terminar su turno. En el restaurante hay una política por la que prefieren dar la comida que sobra a sus trabajadores antes que tirarla. Así que Rest pudo disfrutar de un sabroso menú por la patilla. 

La mujer y su amiga pasaron una noche en el calabozo y pusieron una denuncia a los de seguridad por propinarles una paliza. En el acta, los guardas dijeron que cuando las trasladaban al calabozo pasaron por una zona con muchos baches, así que el juez lo dejó pasar. Meses después, la mujer y el guarda que le propinó la presunta paliza comenzaron una relación. Ella espera mellizos. Solo que no se acuerda que no puede tener hijos.






martes, 17 de septiembre de 2013

La crujiente segunda parte del poema de un obsesivo compulsivo por los Risketos.

Pasaron meses. Meses en blanco.
En blanco.
Como el envoltorio de mis añorados Risketos.
Un envoltorio blanco y vacío.
Una calle recta sin semáforos en ambar.
 

Decían que estaba loco.
Al menos en eso insistía mi abogado.
Abogado de oficio ¡qué tontería!
¿Acaso hay algún abogado que no considere lo suyo un oficio?
¿Tan baja autoestima tienen el resto de abogados?
La cosa es que fingí ser el más cuerdo de aquel juzgado.
Todo porque me dijeron que podía ir a un sitio en el que estaría vestido de naranja.
Así fue.
Por fin acabaron los trámites.


Todos de naranja. Estaba donde quería estar.
Era como un musical, solo que todos eran violentos y querían darme por culo.
Claro, yo era la novedad. 
Como los risketos con ketchup. ¡Menuda puta mierda!

Me dejaron hacer una llamada.
No tenía a nadie. Solo le tenía a ella.
De hecho, el haberla matado me trajo hasta aquí.
Creo que fue la elección correcta.
He ido a mejor.
 

Llamé al Telepizza.
Pedí una carbonara y unos Risketos.
Me dijeron que no había Risketos en la carta.
Me ofrecieron alitas, pan de ajo, patatas de gajo. Todo mierda.
Les pedí que me pusieran con el repartidor.
Les pareció raro pero lo hicieron.
 

Le hice mi petición.
Me preguntó que quién coño era.
Le expliqué por encima mi vida.
Me conocía. Se enteró de mi juicio por Espejo Público.
Accedió a pasar por un "paki" de camino a la cárcel.
No me lo podía creer. Risketos otra vez.
 

El pizzero llegó. Tuvimos un bis a bis.
Primero me dio la pizza. La registraron muy bien.
"Está limpia", dijo el guarda. "Está fría", dije yo.
El pizzero jugó conmigo. Sacudía los risketos por debajo de la mesa.
Me dijo que le pagara el doble.
Le dije que no tenía más de lo que le había dado ya.
Tan solo jugaba conmigo.
Cuando le dijeron que la visita se había acabado se iba sin dármelos.
Le lloré, le grité, le supliqué.
Los sacó de la mochila y me los tiró a la cara.
Los agarré al vuelo.
 

Ahí estaba yo. Llorando a moco tendido.
Abrazado a dos bolsas pequeñas de Risketos.
Cuando el momento emotivo se pasó, alcé la vista.
Algo no iba bien. Lo sentía dentro de mí.
Eran Risketos de chocolate.
Hijo de puta.
Sabía dónde trabajaba. Cómo se llamaba.
Tarde o temprano saldré de aquí.
 

 Compartía celda con Ricardo.
Tenía acento ruso, pero era de Murcia.
Concretamente de Los infiernos.
Le pregunté cómo era el gentilicio de su pueblo.
Me dijo que los infernales.
Le dije que lo dudaba mucho.
Me respondió que le importa una mierda saber cosas como esas.
Dijo que lo único importante que había aprendido en su vida era como matar a un hombre con sus propias manos.
Su respuesta me intimidó.
Más tarde me enteré de que estaba en la cárcel por masturbarse en misa.
Era el cura.
Me pregunto qué puede llevar a un hombre de tener fe, a masturbarse en público y a hablar con acento ruso aún siendo de Murcia. 
 

Hice un amigo. Jose. Era muy gordo y robaba queso en polvo de la cocina.
A veces me daba un poco de queso.
Yo lo usaba para espolvorearlo sobre mis Risketos de chocolate.
Primero los cepillaba con fuerza bajo el grifo para quitarles el chocolate.
Los dejaba secar al sol para que volvieran a estar crujientes.
Utilizaba la sangre de mis encías para colorearlos de algo parecido a naranja.
 

El más duro de allí es Guzmán. Es chileno.
El primer día me dijo que yo no le engañaba.
Que era un puto loco.
Que nos huele a la gente como yo.
Le dije al oído que estaba tan loco que parezco el más cuerdo de allí.
Me preguntó cómo de loco estaba.
Le dije que era capaz de comerme mi mono naranja si lo frieran con queso y lo cortaran en pequeñas porciones.
Me abrazó.
Noté su erección.
 

Jose me dijo que tenía miedo, que Guzmán quería quitárselo de enmedio.
Le pregunté que por qué.
Me dijo que porque sí, que su vida era una mierda.
Le dije "esto sí es una mierda" mientras le enseñaba mis manos.
Estaban completamente limpias. Nada de polvillo naranja, y así ya iban 6 meses.
Jose no me escuchaba.
Le interesaba más hablar de que le querían matar.
Puto gordo egocéntrico.
Tuve una idea.
Le dije a Jose que recopilara todo el queso que había robado y se lo echara por el cuerpo.
Me hizo caso.
Gordo egocéntrico y tonto.
 

Corrí hacia Guzmán. Bueno, no corrí.
Los presos son como los perros
Si te ven correr te persiguen.
Le dije que quería a Jose esa misma tarde en la freidora del comedor.
Era industrial.
Se podía freir una vaca entera dentro de ella.
Dicho y hecho.
 

No quise ver morir a Jose.
Guzmán y los suyos lo frieron y cortaron en trocitos.
Estaba tan frito que el mono naranja parecía su piel.
El toque del queso era bestial.
Pero no eran risketos, no soltaba polvillo.
Estaba bien, pero era otra cosa.
Me gané el respeto de Guzmán.
 

Luis, un empresario amigo de este, me dijo que me podía conseguir Risketos en cantidades industriales.
Tan solo tenía que dejarme llevar.
Se refería a dejarme dar por culo. 
En la cárcel pueden ser muy sutiles cuando quieren.
 

Ahora cuento con la protección de Guzmán y una pensión vitalicia de Risketos.
¿Tienes Risketos?
Soy tu putita.

viernes, 13 de septiembre de 2013

Grandes poetas universales : Hoy Sara, Marina y Melody.

Ellas son Sara, Marina y Melody, y  juntas comparten una triste y dura historia que por fortuna aún no tiene final, pero definitivamente consiguió un presente muy feliz.

Ellas vivían en uno de los barrios más pobres de su Córdoba natal, y provenían de familias en extremo humildes. Tan así que las muchachas se la pasaban en la calle casi todo el día, tratando de ayudar a sus padres a conseguir dinero para poder comer.

Su vida y su infancia no fueron para nada sencillas, puesto que debieron trabajar y dejar de lado su niñez para pasar a ser pequeñas adultas en un mundo crudo y cruel.

Quiso la suerte que por su barrio llegara la Asociación de Educadores “Encuentros en la Calle”, una agrupación que se dedica a ayudar a aquellos que necesitan los bienes más imprescindibles.

Este grupo formó un pequeño círculo de artistas al que llamaron “Al Compás de los Sueños”. Con este taller de poesía intentaban fomentar algo de cultura y desarrollar a los pequeños talentos que los niños del lugar llevaban dentro.

Allí fue que se conocieron y dieron de qué hablar desde el mismo momento en que comenzaron a recitar. Un ávido organizador vio potencial en las chicas y trató de contactarlas con un editor para que las ayudara a lanzar un libro.