Su vida y su infancia no fueron para nada sencillas, puesto que debieron trabajar y dejar de lado su niñez para pasar a ser pequeñas adultas en un mundo crudo y cruel.
Quiso la suerte que por su barrio llegara la Asociación de Educadores “Encuentros en la Calle”, una agrupación que se dedica a ayudar a aquellos que necesitan los bienes más imprescindibles.
Este grupo formó un pequeño círculo de artistas al que llamaron “Al Compás de los Sueños”. Con este taller de poesía intentaban fomentar algo de cultura y desarrollar a los pequeños talentos que los niños del lugar llevaban dentro.
Allí fue que se conocieron y dieron de qué hablar desde el mismo momento en que comenzaron a recitar. Un ávido organizador vio potencial en las chicas y trató de contactarlas con un editor para que las ayudara a lanzar un libro.
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